Transacción por $2.300 millones que genera una pérdida contable estimada de $677 millones,
NIBSA S.A. formalizó ante la Comisión para el Mercado Financiero una decisión que, en la práctica, significa el cierre definitivo de su negocio operativo en Chile. La compañía aprobó la venta de sus principales activos a Hoffens S.A., en una transacción por $2.300 millones que genera una pérdida contable estimada de $677 millones, activa un proceso de despidos masivos y pone fin a décadas de operación comercial.
La operación considera la venta de inventarios, existencias, marcas, registros de propiedad intelectual, mercaderías en tránsito y productos en proceso de fabricación. Con ello, NIBSA deja de tener capacidad productiva o comercial real y pasa a una fase de liquidación operativa, enfocada en administrar el cierre y enfrentar contingencias pendientes.
El propio hecho esencial reconoce que, tras la enajenación de los activos, cesan las operaciones de comercialización, lo que obliga a poner término a una parte importante de los contratos de trabajo. El costo estimado de los finiquitos asciende a $500 millones, confirmando que no se trata de un ajuste gradual, sino de un desmantelamiento completo de la estructura laboral.
Desde el punto de vista financiero, la venta se pactó en condiciones que reflejan un escenario adverso. El pago se fraccionó en cuotas y quedó sujeto a ajustes por inventarios, garantías, multas y otros eventos asociados a la gestión comercial pasada. Incluso en la junta hubo reparos: un accionista minoritario rechazó la operación al advertir pasivos contingentes no reflejados en los estados financieros.
Del otro lado de la operación aparece Hoffens, una empresa privada chilena, con más de cinco décadas de trayectoria en la fabricación y comercialización de productos plásticos para la construcción, conducción de fluidos y canalización eléctrica. Al no ser una sociedad abierta, no publica estados financieros ni cifras de ventas, por lo que el tamaño real de su negocio no es transparente para el mercado.
Aun así, la magnitud del acuerdo muestra que no se trata de una compra menor. Hoffens se queda con las marcas, inventarios y la continuidad comercial del negocio, sin asumir la estructura laboral ni la historia financiera de NIBSA. Además, el acuerdo incluye la compra de mercaderías en tránsito y en producción por un valor FOB estimado en U$ 1.372.816, reforzando su interés en absorber rápidamente la operación.
Como parte del mismo proceso, los accionistas de NIBSA aprobaron cambiar la razón social de la empresa, que pasará a llamarse García, Llorente, Leiva S.A., cerrando simbólicamente una etapa histórica en la industria local.
El caso deja un contraste nítido: una compañía que sale del mercado con pérdidas, despidos y cierre operativo, y una empresa privada que capitaliza esa salida quedándose con el negocio, sin exposición pública de resultados ni obligaciones de transparencia financiera.
