Kinross reactiva Lobo Marte por US$3.000 millones

Considera operaciones en Copiapó y Tierra Amarilla

Kinross anuncia inversión de U$3.000mn en Atacama

La canadiense Kinross vuelve a poner presión sobre la cartera minera de Atacama. La compañía proyecta una inversión global estimada en US$3.000 millones para desarrollar Lobo Marte, iniciativa aurífera ubicada en las comunas de Copiapó y Tierra Amarilla.

Con producción de oro y plata, el proyecto, que no parte de cero y que fue adquirido por Kinross en 2009, vuelve a tomar fuerza en medio del discurso del Gobierno sobre certeza jurídica, inversión extranjera y aceleración de permisos para grandes faenas mineras.

Un proyecto antiguo que vuelve al tablero

Lobo Marte es uno de los activos más relevantes de Kinross en Chile. La compañía adquirió el proyecto en 2009 y desde entonces lo ha mantenido como parte de su cartera de desarrollo en Atacama. No se trata, por tanto, de una inversión completamente nueva, sino de la reactivación de una iniciativa que ya había pasado por estudios técnicos y por intentos previos de tramitación.

Según antecedentes reportados por la propia compañía, Kinross completó estudios de prefactibilidad en 2009 y 2010. En 2011 presentó un estudio ambiental y social ante las autoridades chilenas, pero en 2013 el proceso de permisos fue suspendido. En 2014, la empresa retiró la solicitud debido a cambios relevantes en el plan operacional, la huella del proyecto, la economía de la iniciativa y los requerimientos asociados a su tramitación.

Ese historial explica por qué el concepto más preciso es “reactivación”. Lobo Marte vuelve ahora al mapa con un diseño actualizado, una inversión inicial informada al SEIA de US$1.500 millones y una inversión global estimada en US$3.000 millones durante su vida útil.

La escala minera de Lobo Marte

El proyecto se emplaza a unos 4.200 metros sobre el nivel del mar, a cerca de 170 kilómetros al noreste de Copiapó. Considera operaciones en Copiapó y Tierra Amarilla y contempla la explotación a rajo abierto de los yacimientos Marte y Lobo.

La iniciativa tendría una vida útil total de 21 años, con 3,5 años de construcción, 16 años de operación y 2 años de cierre. Durante su operación, Kinross proyecta procesar cerca de 35 mil toneladas diarias de mineral para producir metal doré, una aleación compuesta principalmente por oro y plata.

El proyecto también aparece como una pieza de continuidad para la operación de Kinross en la región. La empresa mantiene presencia en Atacama a través de sus filiales Compañía Minera Mantos de Oro y Compañía Minera Maricunga, y ha vinculado Lobo Marte con el futuro de sus activos La Coipa y Maricunga.

La señal política detrás del anuncio

La presentación del proyecto contó con la presencia del Presidente José Antonio Kast y del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas. El mandatario usó la actividad para reforzar el mensaje de que Chile necesita atraer grandes inversiones extranjeras y entregar mayor certeza jurídica a los proyectos de largo plazo.

La señal se produce en un momento en que Atacama mantiene un peso decisivo en la cartera minera nacional. La región lidera la exploración minera en Chile, con el 44% del presupuesto del país en esa área, según datos de Cochilco citados en la información oficial difundida durante la jornada.

Durante la misma actividad, Kast también anunció el ingreso de un proyecto de ley para simplificar el sistema de postulación y pago de patentes mineras. La iniciativa apunta a reducir cargas administrativas, eliminar exigencias para acceder a patentes rebajadas y ampliar causales de rebaja, incluyendo una nueva causal por exploración.

El avance de Lobo Marte, sin embargo, todavía dependerá de su tramitación ambiental. Ahí estará el verdadero test para Kinross y para el Gobierno: transformar una señal de inversión en un proyecto aprobado, financiado y ejecutable en una región clave para la próxima década minera de Chile.