De Grange instala rebaja del TAG como prioridad

Contratos bajo lupa

De Grange instala rebaja del TAG como prioridad

Louis de Grange, biministro de Transportes y Obras Públicas, instaló la rebaja del TAG como una prioridad del Gobierno durante una entrevista en Estado Nacional de TVN este domingo 24 de mayo, pero evitó comprometer plazos para cerrar la negociación con las concesionarias. 

El foco está en los contratos de autopistas urbanas y en el impacto que el cobro electrónico tiene sobre los usuarios frecuentes. La señal importa porque la administración evalúa fórmulas para reducir las tarifas hasta en 30%, sin romper el equilibrio económico del sistema concesionado.

Rebaja prioritaria, pero sin calendario

De Grange tomó el tema en su primera entrevista como biministro y sostuvo que la negociación de los contratos del TAG “es una prioridad”, porque ve espacio para mejorar y optimizar el sistema. Según consignó Bío Bío, el secretario de Estado dijo que continuará las conversaciones iniciadas por su antecesor, Martín Arrau, con concesionarios privados.

El punto sensible es que no puso fecha. La rebaja aparece como una señal política relevante para automovilistas, hogares y usuarios intensivos de autopistas, pero todavía sin una fórmula cerrada. Publimicro resumió el escenario en esos términos: prioridad ministerial, pero sin plazos concretos.

El margen está en los contratos

La discusión no pasa solo por bajar una tarifa. Durante la gestión de Arrau, el MOP evaluaba alternativas como modificar los polinomios que fijan los valores o extender los plazos de concesión, con el objetivo de alcanzar una reducción de hasta 30%. Hasta ahora, sin embargo, no hay acuerdo informado.

Esa ingeniería contractual es el corazón del problema. Una rebaja directa puede ser políticamente atractiva, pero el sistema de concesiones descansa en contratos de largo plazo, ingresos proyectados y reglas que inciden en futuras inversiones. Por eso, el debate no se reduce al precio que pagan los usuarios. También toca la credibilidad del modelo concesionado y la capacidad del Estado para renegociar sin abrir un flanco financiero mayor.

Concesionarias quedan bajo observación

El mensaje del nuevo biministro mueve el tablero para las concesionarias. Si el Gobierno logra una rebaja visible, podrá mostrar una señal concreta de alivio en medio del debate por el costo de vida. Si la negociación se dilata, el tema puede convertirse en uno de los primeros test políticos para De Grange en Obras Públicas y Transportes.

El próximo paso será saber si el Ejecutivo traduce la prioridad en una propuesta formal. Ahí se jugará el verdadero alcance de la promesa: una baja acotada y negociada, o una redefinición más profunda de cómo se cobran, actualizan y renegocian las tarifas de las autopistas urbanas.