Cierre tras rescate fallido
Alex Wiesner, fundador de Energy Fitness Club y health coach de José Antonio Kast, enfrentó este viernes 5 de junio en Santiago el desenlace que venía intentando evitar: la solicitud de liquidación de la cadena de gimnasios que creó hace tres décadas.
La compañía informó que llegó a ese punto tras años de esfuerzos por sostener su continuidad, mientras usuarios reclamaban por sedes cerradas durante la jornada. La caída importa porque golpea a una marca emblemática del fitness chileno y tensiona la vitrina pública del empresario que instaló el discurso de alto rendimiento junto al Presidente electo.
La liquidación que cierra una historia de 30 años
Energy Fitness Club informó que presentó una solicitud de liquidación después de un largo proceso de deterioro financiero. La empresa dijo que intentó sostener la operación mediante reestructuración financiera, búsqueda de inversionistas, aportes de capital, ajustes operacionales y una reorganización judicial aprobada por acreedores. Nada prosperó.
La señal pública apareció antes del comunicado. Durante este viernes, distintos usuarios comenzaron a reclamar porque algunos centros de entrenamiento permanecían cerrados. En redes sociales de una de sus sedes, la compañía atribuyó el cierre a “motivos operacionales”. Horas después, la firma confirmó que la continuidad ya no era viable.
La empresa apuntó a una combinación de factores que venía golpeando su operación desde antes: el estallido social, la pandemia, los cierres prolongados de gimnasios, una recuperación más lenta de lo esperado, mayores costos y un mercado fitness más competitivo que el que existía antes de 2020.
El rescate que no alcanzó
El problema no era nuevo. En abril, Pulso informó que Energy había incumplido su Acuerdo de Reorganización Judicial. El veedor Enrique Ortiz notificó a la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento que la compañía no había pagado íntegramente las cotizaciones previsionales de febrero de 2026: de $248 millones devengados, solo había cancelado $52 millones.
Ese incumplimiento abrió otro frente. Bci solicitó la liquidación forzosa de la empresa ante el 9° Juzgado Civil de Santiago el 31 de marzo. A la morosidad previsional se sumaba una deuda de $1.363 millones asociada al Formulario 29, con IVA impago y cuotas de convenios con la Tesorería General de la República.
Hasta hace pocos meses, Wiesner todavía transmitía la idea de una salida. En una entrevista con Diario Financiero, el fundador sostuvo que Energy necesitaba nuevos socios y aportes de capital para cumplir la reorganización y volver a crecer. En esa misma publicación se consignó que la compañía tenía 23 sedes y siete franquicias, y que sus acreedores habían aceptado el pago de una deuda superior a $10 mil millones en un plazo de cinco años, hasta 2030.
La vitrina política que amplifica el golpe
La liquidación ocurre en un momento incómodo para Wiesner. En febrero, DF MAS lo presentó como el health coach de Kast. El vínculo tenía una carga simbólica clara: Wiesner no solo entrenaba al Presidente electo, sino que proyectaba un relato de salud, disciplina, longevidad y alto rendimiento. En esa entrevista dijo que había conversado la idea de instalar un gimnasio en La Moneda, aunque todavía no era una decisión tomada.
Ese contraste vuelve más noticiosa la caída. El empresario que diseñó la rutina física y de hábitos de Kast no logró impedir el colapso de la cadena que fundó en 1996. La crisis deja ahora tres frentes abiertos: los acreedores, los trabajadores y los socios con planes vigentes o pagos anticipados.
Para Energy, la solicitud de liquidación marca el fin de una etapa. Para la industria, muestra que el boom del bienestar no inmuniza a los operadores frente a deuda, costos y competencia. Para Wiesner, instala una tensión reputacional evidente: su mayor vitrina pública quedó asociada al alto rendimiento, justo cuando su principal activo empresarial no resistió el plan de rescate.
