Multa irrisoria pese a incumplimientos relevantes en obligaciones regulatorias, envío de información y gestión de incidentes operacionales.
La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) sancionó a Kushki, empresa dedicada a la operación de tarjetas de pago en Chile, tras detectar incumplimientos relevantes en sus obligaciones regulatorias, particularmente en el envío de información y en la gestión de incidentes operacionales.
Según la resolución, la fintech incurrió en retrasos sistemáticos en la entrega de reportes exigidos por la normativa y, más grave aún, omitió informar un incidente operacional ocurrido en octubre de 2024, lo que encendió alertas sobre su gobernanza interna y capacidad de control.
El punto no es menor. En el ecosistema de pagos, la trazabilidad de la información y la comunicación oportuna de incidentes son condiciones mínimas para sostener la confianza del sistema. La propia CMF advierte que estos incumplimientos debilitan los mecanismos de detección temprana y la capacidad de reacción ante eventuales riesgos, incluso cuando no se haya materializado un daño concreto al mercado.
En este contexto, la CMF aplicó una multa de 300 UF , equivalente a aproximadamente U$12.000, una cifra que, si bien se ajusta al marco normativo vigente, resulta baja frente a la gravedad de los incumplimientos detectados. La omisión de un incidente operacional y los retrasos en la reportabilidad no son faltas menores en una infraestructura crítica como el sistema de pagos, por lo que el castigo económico aparece más cercano a una señal formal que a un verdadero desincentivo.
El caso también deja en evidencia una tensión más profunda: el rápido crecimiento de actores tecnológicos en medios de pago versus la exigencia regulatoria que busca equiparar estándares con la banca tradicional. Kushki, como operador de tarjetas, está bajo la supervisión directa de la CMF y debe cumplir exigencias similares en materia de reportabilidad, continuidad operacional y ciberseguridad.
Desde el regulador, el mensaje es claro: no se trata de formalidades administrativas. El incumplimiento de estas obligaciones expone al sistema a riesgos de contagio, pérdida de confianza y eventuales impactos reputacionales que pueden escalar rápidamente en un mercado cada vez más digitalizado.
Aunque la CMF reconoce que no se acreditó un beneficio económico derivado de las infracciones, sí subraya que la conducta puede afectar la estabilidad y el correcto funcionamiento del sistema de pagos, un punto especialmente sensible en un país donde la digitalización financiera avanza con fuerza.
En paralelo, la propia resolución destaca que Kushki adoptó medidas correctivas tras detectarse los incumplimientos, apuntando a mejoras en su gobernanza. Sin embargo, el episodio instala una señal incómoda para el ecosistema fintech: el crecimiento sin control puede tener costos regulatorios y reputacionales difíciles de revertir.
