El mercado de Buy Now Pay Later -BNPL- en América Latina se encamina a un nuevo ciclo de expansión acelerada. Según el último informe de Research and Markets, el sector crecerá 24,8% anual en 2026 hasta alcanzar los U$18.500 millones, consolidando una tendencia que viene desde 2022, cuando comenzó un ciclo de expansión con tasas promedio cercanas al 32,8%.
El salto no es menor: hacia 2031 el mercado podría escalar desde los U$14.900 millones registrados en 2025 hasta cerca de U$43.000 millones. Sin embargo, detrás de estas cifras se abre un escenario más competitivo y regulado, donde no todos los actores sobrevivirán.
Brasil y México marcan el ritmo
Brasil y México concentran el grueso de la actividad regional. En ambos mercados, el crédito en cuotas ya forma parte de la cultura financiera tradicional a través del parcelado brasileño y los meses sin intereses mexicanos. Esa base cultural ha facilitado la transición hacia modelos digitales de BNPL.
En Brasil, el sistema de pagos instantáneos Pix amplió la bancarización digital y abrió espacio para esquemas híbridos que combinan pagos inmediatos con crédito de corto plazo. Actores como Mercado Pago y Nubank integran opciones de pago diferido dentro de sus ecosistemas, replicando la lógica tradicional de cuotas, pero en checkout digitales.
En México, el modelo se apoya en la integración directa con comercios físicos y online. Kueski Pay ha expandido su presencia en tiendas físicas mediante QR y alianzas con cadenas de retail, mientras los bancos comienzan a ofrecer cuotas ligadas a tarjetas, presionando los márgenes de las fintech independientes.
Plataformas versus bancos: la convergencia inevitable
El informe anticipa una convergencia entre BNPL liderado por plataformas digitales y esquemas de cuotas impulsados por bancos. La competencia se desplazará hacia tres ejes críticos:
- Capacidad de evaluación de riesgo y uso de data.
- Integración multicanal con comercios físicos y digitales.
- Cumplimiento regulatorio y gestión de capital.
Ecosistemas con datos de consumo y redes comerciales amplias, como Mercado Libre, tienen ventaja estructural para escalar crédito integrado en sus wallets y programas de fidelización. En mercados con presupuestos familiares estrechos, el BNPL funciona como herramienta de conversión de ventas más que como innovación financiera pura.
Chile entra al juego omnicanal
El fenómeno ya no es exclusivo del e-commerce. En México, Colombia y Chile el modelo avanza hacia tiendas físicas, electrónica, viajes y bienes durables. En Colombia, Addi ha fortalecido su red de comercios tras nuevas rondas de financiamiento.
En Chile, aunque el mercado de cuotas con tarjeta está más desarrollado que en otros países de la región, el crecimiento del comercio digital y la presión por ofrecer pagos predecibles abren espacio para modelos BNPL integrados en wallets y apps de retail. El desafío local no será tecnológico, sino de rentabilidad y regulación.
Más supervisión y menos margen
Brasil y Colombia ya están ajustando marcos regulatorios para crédito digital. Las autoridades buscan homologar estándares de transparencia, evaluación crediticia y protección al consumidor. El resultado probable: mayores costos de cumplimiento y una reducción de la flexibilidad que caracterizó al modelo en su etapa inicial.
El BNPL en América Latina dejará de ser una categoría disruptiva para transformarse en una extensión del crédito tradicional en cuotas, con menor margen pero mayor volumen.
En los próximos dos a cuatro años se espera consolidación. Las fintech independientes enfrentarán presión de bancos y grandes ecosistemas. Sobrevivirán quienes combinen datos, músculo financiero y cumplimiento normativo.
La pregunta ya no es si el BNPL crecerá, sino quién capitalizará el crecimiento en un entorno donde la cuota digital se convierte en infraestructura.
