Fiscalía apunta a operaciones bajo umbral y mercados digitales
La Fiscalía Nacional Económica (FNE) avanzó en un rediseño silencioso pero estructural de su sistema de control de fusiones. Este lunes no solo oficializó un nuevo instructivo interno para evaluar eventuales investigaciones, sino que también nombró a dos encargados exclusivos de monitoreo, reforzando su capacidad para detectar operaciones que podrían afectar la competencia antes de que entren formalmente al radar regulatorio.
El movimiento combina cambios organizacionales y técnicos, en una señal clara de que el foco ya no estará únicamente en las operaciones que superan los umbrales de notificación obligatoria.
Nuevos roles para vigilancia activa
La FNE designó como Encargados de Monitoreo en la División de Fusiones al economista Felipe Ramos y al abogado Felipe Valdebenito, ambos con experiencia en análisis de operaciones de concentración dentro de la propia institución.
Ramos, economista de la Universidad de Chile con magíster en análisis económico, lleva más de cuatro años en la Fiscalía. Valdebenito, abogado de la Universidad Católica, suma más de dos años en el organismo.
El nombramiento no es meramente administrativo. Marca la formalización de una función que hasta ahora operaba de forma más difusa: la observación sistemática de mercados para detectar transacciones potencialmente problemáticas, incluso cuando no han sido notificadas.
El instructivo que amplía el perímetro regulatorio
En paralelo, la Fiscalía publicó el “Instructivo para la realización de diligencias previas al inicio de una eventual investigación”, que establece cómo levantar información antes de decidir si se abre un caso formal.
El documento define un conjunto de diligencias preliminares que permiten a la FNE solicitar antecedentes, recabar información de empresas y terceros, y tomar declaraciones en una etapa previa a la investigación. Todo ello bajo un esquema desformalizado, pero estructurado, que busca acelerar la toma de decisiones.
El objetivo es claro: contar con más evidencia antes de activar una investigación, evitando procesos innecesarios, pero también cerrando espacios donde operaciones potencialmente riesgosas podían avanzar sin revisión.
Bajo la lupa: operaciones locales y plataformas digitales
El Fiscal Nacional Económico, Jorge Grunberg, explicitó el giro estratégico. En un contexto de mayor dinamismo económico, la prioridad será reforzar la fiscalización del deber de notificar fusiones y, al mismo tiempo, revisar operaciones que, aun sin cumplir los umbrales, puedan generar efectos en la competencia.
El énfasis no es menor. La FNE pone el foco en mercados de alcance local y en plataformas digitales, donde las transacciones suelen ser de menor tamaño en términos de ventas, pero con alto impacto competitivo.
En la práctica, esto abre un nuevo frente regulatorio para startups, empresas tecnológicas y actores regionales que, hasta ahora, operaban con menor exposición al control de fusiones.
Más herramientas, más cruces de información
Este ajuste se suma a un convenio reciente con el Servicio de Impuestos Internos (SII), que permitirá a la FNE acceder a información clave para detectar operaciones no notificadas o inconsistencias en los datos reportados.
El cruce de datos con el SII refuerza la capacidad de fiscalización ex post, pero también alimenta el nuevo modelo de monitoreo preventivo.
Implicancias: más vigilancia, menos zonas grises
El rediseño introduce cambios relevantes para el mercado:
- mayor probabilidad de revisión en operaciones bajo umbral
- monitoreo activo de industrias sensibles o concentradas
- incremento del riesgo reputacional en etapas tempranas
- necesidad de anticipar análisis de libre competencia desde el diseño de las transacciones
Desde una mirada crítica, el fortalecimiento del monitoreo amplía la discrecionalidad del regulador. La definición de qué constituye un indicio suficiente para levantar información previa queda en manos de la propia FNE, lo que puede tensionar la certeza jurídica.
Al mismo tiempo, el nuevo esquema responde a una brecha evidente: la dificultad de capturar operaciones que, sin ser grandes en volumen, pueden alterar significativamente la competencia, especialmente en mercados digitales.
Un cambio que reconfigura el control de fusiones
Más que una modificación normativa, lo anunciado por la FNE redefine la práctica. El organismo pasa de un modelo centrado en la notificación a uno donde la vigilancia permanente gana protagonismo.
Para las empresas, el mensaje es directo: el control de fusiones en Chile ya no depende solo de cruzar un umbral. Depende, cada vez más, de cómo una operación puede ser interpretada en términos de competencia.
