Más control desde julio
Desde julio de 2026, transferir dinero en Chile dejará de ser un trámite validado con una sola clave. Una nueva norma de la Comisión para el Mercado Financiero impondrá mayores exigencias de seguridad a bancos y usuarios, obligando a aplicar un sistema de doble verificación en operaciones consideradas críticas.
La regulación busca elevar el estándar de protección en transferencias electrónicas y accesos sensibles, en un sistema que hasta ahora ha operado con resguardos cuestionados frente al avance del fraude digital. La nueva exigencia obligará a validar identidad con al menos dos factores distintos antes de autorizar movimientos o cambios relevantes en cuentas.
En la práctica, ya no bastará con ingresar una contraseña o usar la huella. Las entidades deberán aplicar un esquema de autenticación reforzada que combine al menos dos mecanismos independientes: algo que el usuario sabe, algo que tiene o algo que es.
Eso incluye claves o PIN, dispositivos como celulares o códigos temporales, y elementos biométricos como rostro, voz o huella digital. El cambio apunta a cerrar brechas que durante años han sido aprovechadas por fraudes bancarios, especialmente en operaciones digitales de rápida ejecución.
La medida quedó establecida en la norma 538 de la CMF, que fija estándares mínimos de seguridad, autenticación y trazabilidad para el sistema financiero. El cambio no solo endurece el control sobre transferencias, también obliga a los bancos a revisar sus sistemas de validación y monitoreo en tiempo real.
El ajuste presiona a una industria que ha privilegiado rapidez y simplicidad por sobre capas más robustas de resguardo. El desafío ahora será elevar la seguridad sin convertir cada transferencia en un proceso lento, en un escenario donde el fraude crece más rápido que la capacidad de respuesta del sistema.
