Victoria con flancos abiertos
El Gobierno de José Antonio Kast consiguió este miércoles en la Cámara de Diputadas y Diputados su primera victoria legislativa relevante, al despachar al Senado el Plan de Reconstrucción Nacional después de cuatro horas de votación y cerca de 90 pronunciamientos.
La iniciativa, ingresada el 22 de abril como boletín 18.216-05, reunió 90 votos en general, superó el umbral de 78 y dejó vivos sus ejes tributarios: rebaja corporativa, reintegración, invariabilidad para inversiones y beneficios habitacionales. El segundo trámite será la prueba más dura para Hacienda.
La mayoría que sostuvo al Gobierno
La aprobación marcó un punto político para La Moneda. El oficialismo contaba con 68 votos y necesitaba 78 para aprobar la idea de legislar, pero terminó superando el umbral con apoyo del Partido Nacional Libertario, el Partido de la Gente y algunos independientes. La votación general terminó con 90 votos a favor, 59 en contra y una abstención, del diputado Jaime Mulet.
Ese margen permitió habilitar la votación particular de más de 40 medidas estructurales del paquete económico. El resultado dejó al Ejecutivo con margen para mostrar capacidad de negociación, aunque todavía lejos de una tramitación despejada.
El corazón tributario llega vivo
El punto más relevante para el mercado fue la aprobación de la rebaja del Impuesto de Primera Categoría - el impuesto corporativo - desde 27% a 23% para medianas y grandes empresas. También avanzó la reintegración tributaria, que permitiría hacia 2031 descontar el 100% de los impuestos pagados por las empresas de los tributos personales de sus dueños.
A ese paquete se sumaron la eliminación del pago de contribuciones para propietarios mayores de 65 años respecto de su primera vivienda, el crédito tributario al empleo y beneficios para inmuebles DFL-2. Para el Gobierno, la señal es de reactivación e inversión. Para la oposición, el problema sigue siendo fiscal y distributivo.
La invariabilidad queda bajo presión
La invariabilidad tributaria fue uno de los artículos más estrechos. La norma, pensada para proyectos desde US$ 50 millones, fue aprobada por 81 votos a favor, 69 en contra y dos abstenciones. Necesitaba 78. El texto establece estabilidad impositiva por 25 años, aunque el propio Ejecutivo ha evaluado reducir ese plazo a 20 años durante la discusión en el Senado.
El flanco no es menor. Tras la votación, los diputados Jorge Brito, Raúl Leiva y Jaime Mulet, entre otros, hicieron reserva de constitucionalidad para impugnar el artículo ante el Tribunal Constitucional. Su argumento apunta a que la norma limitaría la facultad futura del Parlamento para modificar cargas tributarias.
IA, Sence y compras públicas quedan fuera
El avance del paquete no fue completo. La Sala rechazó cuatro disposiciones. Una de ellas actualizaba normas de compras públicas para obras de infraestructura, con cambios a la Ley N° 19.886 en probidad, transparencia y prevención de corrupción en contratos y concesiones.
También cayó el artículo que permitía a sistemas de inteligencia artificial utilizar datos y obras sin autorización ni remuneración de sus titulares, eximiéndolos de la Ley de Propiedad Intelectual. La norma fue rechazada con 104 votos en contra, en una señal directa para el cruce entre IA, derechos de autor y regulación tecnológica.
Otro golpe vino por el lado laboral. La Cámara rechazó la eliminación del núcleo de la franquicia tributaria del Sence, con 60 votos a favor, 91 en contra y una abstención. El Ejecutivo buscará reabrir esa discusión en el Senado, pero ahora bajo una fórmula de rediseño y no de eliminación.
El Senado será el verdadero filtro
El proyecto llega al Senado con el eje tributario aprobado, pero no cerrado. La Cámara le dio una victoria al Gobierno, pero también ordenó los puntos que concentrarán la presión: costo fiscal, estabilidad tributaria, beneficios empresariales, Sence, sala cuna y límites regulatorios para inteligencia artificial.
La señal política es clara. Kast logró pasar la primera barrera legislativa de su agenda económica. Ahora deberá probar si esa mayoría circunstancial puede transformarse en una coalición más estable para sostener la rebaja corporativa, la reintegración y la invariabilidad tributaria en una Cámara Alta donde el margen será más estrecho.
