Costos suben y márgenes caen
La guerra entre Estados Unidos e Irán ya comenzó a impactar directamente las expectativas de las empresas chilenas. El nuevo Informe de Percepciones de Negocios (IPN) del Banco Central revela un deterioro transversal en la visión empresarial, marcado por el alza de combustibles, mayores costos operacionales y crecientes temores inflacionarios.
El documento, elaborado pocas semanas después del inicio del conflicto en Medio Oriente, muestra que el shock petrolero ya está afectando márgenes, encareciendo insumos y obligando a muchas compañías a evaluar futuros reajustes de precios. Aunque el traspaso a consumidores todavía es parcial, las empresas reconocen que la presión podría intensificarse si el conflicto se prolonga.
El informe señala que el principal impacto proviene del aumento en el valor de combustibles, fertilizantes, fletes y derivados del petróleo. La situación ha comenzado a comprimir márgenes en sectores tan distintos como transporte, agricultura, construcción, manufactura, pesca, comercio y turismo.
Desde el Banco Central advierten que, aunque varias empresas siguen apostando por un 2026 mejor que 2025, el optimismo se moderó de forma importante respecto de meses anteriores.
Uno de los elementos más sensibles es el temor a una nueva ola inflacionaria. Las empresas consultadas anticipan que la inflación podría moverse entre 4% y 5% durante los próximos meses, impulsada por costos energéticos y efectos de segunda vuelta sobre salarios, arriendos y contratos indexados a IPC.
El reporte también evidencia que muchas compañías todavía no han ajustado precios finales por temor a debilitar aún más una demanda que ya perciben frágil. El propio informe identifica que la principal barrera para traspasar costos sigue siendo el riesgo de perder ventas.
Sin embargo, el Banco Central advierte que esa contención podría no durar. Varias empresas reconocen que, si el conflicto bélico continúa, será inevitable subir precios. El documento sostiene que el traspaso costo-precio sería gradual, parcial y retrasado, pero igualmente significativo en ciertos rubros intensivos en combustibles.
El impacto regional también comienza a diferenciarse. En el norte, la minería mantiene perspectivas positivas y sostiene parte del dinamismo económico, aunque el aumento de costos ya afecta logística, alimentación e industria manufacturera.
En la macrozona centro, las empresas reconocen que las buenas expectativas de inicios de año se enfriaron. Comercio, servicios y construcción muestran mayor cautela ante el deterioro externo y la incertidumbre regulatoria local.
En el sur, el panorama aparece más fragmentado. Sectores ligados a exportaciones, como salmonicultura o ganadería, se benefician de mejores precios internacionales, mientras industrias intensivas en transporte y energía ya reportan presión sobre márgenes y menor dinamismo del consumo.
Otro foco de preocupación es el mercado financiero. Aunque las empresas todavía perciben acceso relativamente estable al crédito, aparecen señales de mayor morosidad y de un eventual endurecimiento financiero si persiste el escenario inflacionario.
El informe además instala un riesgo más estructural: que un shock inicialmente considerado transitorio termine afectando decisiones de inversión, contratación y expansión. Algunas empresas ya reconocen haber congelado proyectos hasta tener mayor claridad sobre el conflicto y sobre el escenario regulatorio interno.
Más allá de los números, el tono del IPN deja una señal relevante. El empresariado chileno sigue viendo oportunidades para 2026, pero el escenario dejó de estar dominado por expectativas de recuperación y volvió a girar hacia la gestión de riesgos, costos e incertidumbre global.
