Producción acumuló baja sostenida
ASIMET, el gremio que agrupa a empresas metalúrgicas, metalmecánicas, maestranzas, fundiciones y proveedores industriales en Chile, encendió una alerta tras reportar que la producción sectorial cayó 3,7% en marzo y acumuló una baja de 3,8% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo período del año anterior.
La asociación, presidida por Fernando García, vinculó el retroceso con menor demanda interna, presión de importaciones y una inversión que aún no repunta. El diagnóstico golpea el discurso del Plan de Reconstrucción del Gobierno: sin recuperar capacidad industrial, advierte el gremio, será difícil sostener empleo formal, encadenamientos productivos y crecimiento.
La baja golpea a proveedores de minería e industria
El dato más duro del trimestre estuvo en la fabricación de estructuras metálicas, tanques y recipientes industriales. Ese subsector retrocedió 22,5% en marzo y acumuló una baja de 18,2% en los tres primeros meses del año.
Para ASIMET, la caída refleja una señal más amplia: menor demanda desde la minería y desde la propia industria nacional. No se trata solo de una línea productiva debilitada. El gremio lee el dato como una muestra de fragilidad en la cadena industrial, con menos proyectos, menos inversión en nuevos activos y menor tracción desde sectores que históricamente han sostenido a la metalmecánica chilena.
Fernando García sostuvo que las cifras confirman tensiones estructurales. Entre ellas mencionó altos costos energéticos y laborales, mayor carga regulatoria, falta de certezas para invertir y una competencia internacional que, según el gremio, opera bajo condiciones más favorables que las empresas locales.
“El proceso de reconstrucción económica que impulsa el Gobierno requiere una industria activa y competitiva. Sin manufactura es muy difícil generar empleo formal, encadenamientos productivos y crecimiento sostenible”, afirmó.
Una cadena clave para la base productiva
ASIMET no representa solo a fabricantes de acero. Su base de socios incluye empresas vinculadas a bienes de capital, partes, piezas, estructuras metálicas, equipos, servicios industriales, maestranzas y fundiciones. Es una cadena que abastece a sectores intensivos en inversión, como minería, construcción, energía, transporte e infraestructura.
Esa composición explica por qué el gremio conecta la caída sectorial con el debate sobre la reconstrucción productiva. Cuando la inversión se frena, la señal llega rápido a plantas, talleres y proveedores industriales. Y cuando esas capacidades se debilitan, la economía pierde profundidad productiva.
García apuntó también a una tendencia de más largo plazo. Según el gremio, la manufactura representa hoy cerca del 9% del PIB, lejos del 17% a 18% que alcanzaba en los años noventa. Ese retroceso, agregó, ha venido acompañado por cierres de plantas y por la reconversión de empresas manufactureras hacia actividades de comercialización. Uno de los casos mencionados por ASIMET es el cierre de operaciones de la planta de Electrolux.
Importaciones profundizan la dependencia
El comercio exterior refuerza la preocupación del gremio. Las exportaciones de la industria llegaron a US$634 millones FOB, con un alza interanual de 0,9%. América concentró el 72,7% de los envíos, con Perú, Argentina y Estados Unidos como principales destinos. En conjunto, esos tres mercados representaron el 36,8% del total exportado.
Las importaciones, en tanto, totalizaron US$5.552 millones CIF. Aunque disminuyeron 4,8% interanual, mantuvieron una brecha amplia frente a los envíos del sector. China se consolidó como el principal proveedor, con US$2.002 millones CIF, equivalentes al 36,1% del total importado.
Para García, esa diferencia muestra una dependencia manufacturera que expone a Chile a mayores vulnerabilidades. “Chile depende cada vez más de bienes industriales importados. Si no fortalecemos la producción nacional, el crecimiento económico se vuelve más vulnerable y menos sostenible”, sostuvo.
El empleo industrial queda bajo presión
El presidente de ASIMET también puso el foco en el deterioro del empleo. Según el gremio, el sector ha perdido más de 40.000 puestos de trabajo en las últimas dos décadas. La cifra refuerza la advertencia sobre una base industrial que no solo produce menos, sino que también genera menos empleo especializado.
“El mundo está avanzando hacia la reindustrialización porque entendió que la industria es un pilar de la resiliencia económica, el empleo de calidad y el desarrollo tecnológico. Chile no puede quedar al margen de esa tendencia”, sostuvo García.
El diagnóstico de ASIMET instala presión sobre la agenda económica del Gobierno. Si el Plan de Reconstrucción busca tener impacto más allá de la obra pública o de una reactivación puntual, deberá mostrar señales concretas para inversión, industria local y competitividad. La tesis del gremio es directa: sin manufactura, la reconstrucción pierde base productiva.
